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sexta-feira, 26 de agosto de 2011
terça-feira, 23 de agosto de 2011
La Cenicienta II
“Hermosa y feliz, Cenicienta llegó al Palacio. Y cuando entró al salón de baile, todos se pararon para mirarla. El príncipe se quedó enamorado de su belleza y bailó con ella toda la noche. Pero, al cabo de algunas horas, el reloj del Palacio empezó a sonar y Cenicienta se despidió del príncipe, cruzó el salón, bajó la escalinata y entró en el carruaje en dirección a su casa. Con las prisas, ella perdió uno de sus zapatos de cristal que el príncipe recogió sin entender nada.
Al día siguiente, el príncipe ordenó a los guardias que encontraran a la señorita que pudiera calzar el zapato. Los guardias recorrieron todo el reino. Todas las doncellas se probaron el zapato pero a nadie le sirvió. Al fin llegaron a la casa de Cenicienta. Y cuando ésta se lo puso todos vieron que le estaba perfecto.
Y fue así cómo Cenicienta volvió a encontrarse con el príncipe, se casaron, y vivieron muy felices.”
La Cenicienta I
Había una vez una bella joven que, después de quedarse __________________ de padre y madre, tuvo que vivir con su madrastra y las dos hijas que tenía esta. Las tres mujeres eran tan malas y tan egoístas que se quedaban cada día más _____________. La bella joven era explotada por ellas. Era ella quien hacia todo el trabajo mas duro de la casa. Además de ______________, fregar, etc, ella también tenía que cortar leña y encender la chimenea. Así sus vestidos estaban siempre manchados de ________________, por lo que todos la llamaban Cenicienta.
domingo, 21 de agosto de 2011
Caperucita Roja
Había una vez una niña llamada Caperucita Roja, ya que su abuelita le regaló una caperuza roja. Un día, la mamá de Caperucita la mandó a casa de su abuelita, estaba enferma, para que le llevara en una cesta pan, chocolate, azúcar y dulces. Su mamá le dijo: "no te apartes del camino de siempre, ya que en el bosque hay lobos".
Caperucita iba cantando por el camino que su mamá le había dicho y , de repente, se encontró con el lobo y le dijo: "Caperucita, Caperucita, ¿dónde vas?". "A casa de mi abuelita a llevarle pan, chocolate, azúcar y dulces". "¡Vamos a hacer una carrera! Te dejaré a ti el camino más corto y yo el más largo para darte ventaja." Caperucita aceptó pero ella no sabía que el lobo la había engañado. El lobo llegó antes y se comió a la abuelita.
Cuando ésta llegó, llamó a la puerta: "¿Quién es?", dijo el lobo vestido de abuelita. "Soy yo", dijo Caperucita. "Pasa, pasa nietecita". "Abuelita, qué ojos más grandes tienes", dijo la niña extrañada. "Son para verte mejor". "Abuelita, abuelita, qué orejas tan grandes tienes". "Son para oírte mejor". "Y qué nariz tan grande tienes". "Es para olerte mejor". "Y qué boca tan grande tienes". "¡Es para comerte mejor!".
Caperucita empezó a correr por toda la habitación y el lobo tras ella. Pasaban por allí unos cazadores y al escuchar los gritos se acercaron con sus escopetas. Al ver al lobo le dispararon y sacaron a la abuelita de la barriga del lobo. Así que Caperucita después de este susto no volvió a desobedecer a su mamá. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
Caperucita iba cantando por el camino que su mamá le había dicho y , de repente, se encontró con el lobo y le dijo: "Caperucita, Caperucita, ¿dónde vas?". "A casa de mi abuelita a llevarle pan, chocolate, azúcar y dulces". "¡Vamos a hacer una carrera! Te dejaré a ti el camino más corto y yo el más largo para darte ventaja." Caperucita aceptó pero ella no sabía que el lobo la había engañado. El lobo llegó antes y se comió a la abuelita.
Cuando ésta llegó, llamó a la puerta: "¿Quién es?", dijo el lobo vestido de abuelita. "Soy yo", dijo Caperucita. "Pasa, pasa nietecita". "Abuelita, qué ojos más grandes tienes", dijo la niña extrañada. "Son para verte mejor". "Abuelita, abuelita, qué orejas tan grandes tienes". "Son para oírte mejor". "Y qué nariz tan grande tienes". "Es para olerte mejor". "Y qué boca tan grande tienes". "¡Es para comerte mejor!".
Caperucita empezó a correr por toda la habitación y el lobo tras ella. Pasaban por allí unos cazadores y al escuchar los gritos se acercaron con sus escopetas. Al ver al lobo le dispararon y sacaron a la abuelita de la barriga del lobo. Así que Caperucita después de este susto no volvió a desobedecer a su mamá. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
domingo, 14 de agosto de 2011
Parodias
Érase una vez... un cuento al revés
Shrek 3
Deu a louca na Branca de Neve
Deu a louca na Chapeuzinho
Distintas versiones
“La Cenicienta” nos ha llegado en dos versiones diferentes: la de los hermanos Grimm, que es la que estamos analizando, y la de Ch. Perrault, que es la más popularizada. Ambas versiones son muy diferentes entre sí.
Perrault ha escrito un cuento mucho más irreal y de ambiente más selecto y refinado. Prueba de ello es el detalle de las zapatillas de cristal de Cenicienta. Evita escenas poco gratas para ser expuestas en la corte -que es donde se leían sus cuentos- como, por ejemplo, que las hermanastras se corten el dedo gordo del pie y el talón para calzarse la zapatilla, que sí citan los Grimm. La Cenicienta de Perrault es una joven bondadosa en extremo, con poca voluntad; incluso es ella quien elige dormir entre cenizas, mientras que la de Grimm es obligada a hacerlo. Como ya hemos señalado, la versión de Perrault es la que más se ha popularizado entre nosotros, tal vez por esa carga de elegancia y dulzura que atenua la crudeza del relato original. Walt Disney, por ejemplo, se basó en ella para realizar su versión cinematográfica en dibujos animados.
Las hermanastras de los Grimm son perversas y malvadas, como su madre; en cambio, en Perrault no son tan crueles, son poco amables, eso sí; pero se limitan a ignorar a Cenicienta, no a hacerle humillaciones tan drásticas como las de los Grimm.
En Perrault aparece un hada madrina que es la que mueve a la chica a actuar; ella, por sí sola, no lo hubiese intentado jamás. En cambio, en los Grimm, es Cenicienta quien se acerca al árbol -que personifica a su madre muerta- y le pide vestidos y accesorios para poder ir al baile.
Perrault lo hace todo más mágico con la utilización de la calabaza como carroza, los ratones convertidos en lacayos y los harapos en preciosos vestidos.
En el cuento de los Grimm, a Cenicienta, nadie le advierte que debe llegar a una hora determinada, en Perrault, en cambio, el hada madrina le aconseja muy seria que si vuelve más tarde de las 12, el hechizo se desvanecerá y Cenicienta será de nuevo Cenicienta.
El príncipe de los Grimm es también ingenioso y astuto y decide untar de pez la escalera para seguir la pista de la muchacha. Es él quien va en persona buscándola y es él quien la acepta como una chica normal. En cambio, en Perrault el príncipe manda a un criado y, al descubrirse el hecho, aparece el hada madrina y viste de nuevo a la chica con bellos trajes, con lo que se sigue manteniendo engañado al príncipe.
El final es también diferente. En Perrault, Cenicienta que ha sufrido a causa de sus hermanastras, las acepta y se preocupa por ellas, lo cual resulta poco verosímil. La versión de los Grimm es más realista, pero también muy cruel.
En el cuento de Grimm la niña no pierde del todo el contacto con su madre muerta, ya que, a través de sus lágrimas, hace que nazca un árbol en su tumba y es allí donde va para pedir favores.
Perrault nos narra un cuento cortés en que la boda es pomposa y solemne y colma todos los pesares de la joven.
http://www.islabahia.com/autores/anabel/textos/004cuento_de_hadas.htm
Perrault ha escrito un cuento mucho más irreal y de ambiente más selecto y refinado. Prueba de ello es el detalle de las zapatillas de cristal de Cenicienta. Evita escenas poco gratas para ser expuestas en la corte -que es donde se leían sus cuentos- como, por ejemplo, que las hermanastras se corten el dedo gordo del pie y el talón para calzarse la zapatilla, que sí citan los Grimm. La Cenicienta de Perrault es una joven bondadosa en extremo, con poca voluntad; incluso es ella quien elige dormir entre cenizas, mientras que la de Grimm es obligada a hacerlo. Como ya hemos señalado, la versión de Perrault es la que más se ha popularizado entre nosotros, tal vez por esa carga de elegancia y dulzura que atenua la crudeza del relato original. Walt Disney, por ejemplo, se basó en ella para realizar su versión cinematográfica en dibujos animados.
Las hermanastras de los Grimm son perversas y malvadas, como su madre; en cambio, en Perrault no son tan crueles, son poco amables, eso sí; pero se limitan a ignorar a Cenicienta, no a hacerle humillaciones tan drásticas como las de los Grimm.
En Perrault aparece un hada madrina que es la que mueve a la chica a actuar; ella, por sí sola, no lo hubiese intentado jamás. En cambio, en los Grimm, es Cenicienta quien se acerca al árbol -que personifica a su madre muerta- y le pide vestidos y accesorios para poder ir al baile.
Perrault lo hace todo más mágico con la utilización de la calabaza como carroza, los ratones convertidos en lacayos y los harapos en preciosos vestidos.
En el cuento de los Grimm, a Cenicienta, nadie le advierte que debe llegar a una hora determinada, en Perrault, en cambio, el hada madrina le aconseja muy seria que si vuelve más tarde de las 12, el hechizo se desvanecerá y Cenicienta será de nuevo Cenicienta.
El príncipe de los Grimm es también ingenioso y astuto y decide untar de pez la escalera para seguir la pista de la muchacha. Es él quien va en persona buscándola y es él quien la acepta como una chica normal. En cambio, en Perrault el príncipe manda a un criado y, al descubrirse el hecho, aparece el hada madrina y viste de nuevo a la chica con bellos trajes, con lo que se sigue manteniendo engañado al príncipe.
El final es también diferente. En Perrault, Cenicienta que ha sufrido a causa de sus hermanastras, las acepta y se preocupa por ellas, lo cual resulta poco verosímil. La versión de los Grimm es más realista, pero también muy cruel.
En el cuento de Grimm la niña no pierde del todo el contacto con su madre muerta, ya que, a través de sus lágrimas, hace que nazca un árbol en su tumba y es allí donde va para pedir favores.
Perrault nos narra un cuento cortés en que la boda es pomposa y solemne y colma todos los pesares de la joven.
http://www.islabahia.com/autores/anabel/textos/004cuento_de_hadas.htm
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